Noticias - 19 Marzo 2018
La vida es de uno, entonces, uno tiene que salir a luchar

Entrevista a Christopher Durán Urrutia, 29 años de edad, destacado deportista nacional.

Por: Equipo editorial Nemugun Kine.

Fotografía: Nemugun Kine.

 

 

Hace dos años padeció un accidente fuera del país que tuvo como consecuencia una lesión medular, aún así, nos impresiona y maravilla con sus triunfos deportivos: 4 medallas de oro en el Campeonato Nacional Paraolímpico de Natación, y nos comparte generosamente su experiencia de vida, para motivar al esfuerzo a todas las personas que han pasado por una experiencia similar y también a todos quienes viven en ese mismo estilo de vida: la lucha por los nobles objetivos.

Christopher nació físicamente sano y tuvo un accidente hace dos años en Argentina, fue trasladado a Santiago de Chile para ser operado, y cuando despertó se dio cuenta de la gravedad del accidente, pues había sufrido una fractura en la columna vertebral a nivel de C5 que dañó la continuidad de la médula espinal, perdiendo la movilidad de su cuerpo desde el cuello hacia abajo.

¿Cuál fue el la realidad funcional que tendrías tú tras el accidente descrito por parte del equipo de salud tratante?

Inicialmente, participé en una reunión del equipo de salud que me atendía, y me dijeron que iba a necesitar el apoyo continuo de una persona, que no iba a poder trasladarme desde la cama a la silla de ruedas y viceversa, no iba a poder andar en ella de forma autónoma y no iba a poder conducir un automóvil, entre otras acciones.

¿Cuál fue tu percepción frente a este nuevo contexto?

Uno al principio no asimila bien el tema, puesto que no sabe la gravedad de una lesión medular. Por lo mismo, al principio estaba muy motivado, quería incluso salir caminando del centro de atención donde estaba internado, pero también los médicos trataban de hacerme ver la realidad, porque no iba a ser así al final.

Al principio me enfoqué con harto ánimo en la rehabilitación, iba a dos sesiones diarias, pero después uno se da cuenta que los avances no son tan rápidos como uno quiere y ahí es cuando uno comienza a comprender la condición en la que uno está. Así aparece la frustración, por no poder hacer las mismas cosas que uno podía hacer antes, por ejemplo cuando uno transita en la calle caminando pasa los obstáculos bien, pero ahora que uso una silla de ruedas eléctrica y una silla manual, una cuneta es difícil pasar, o incluso los caminos que están un poco irregulares son difíciles de transitarlos.

¿Qué es lo que principalmente te generaba frustración?

La frustración también se debe a no poder ser independiente, como sí lo era antes. Yo era totalmente autónomo, trabajaba en el norte del país, realizaba mis trámites, adquiría mis cosas, viajaba sólo o con mi familia, pero ahora esa realidad cambió.

Uno pasa por altos y bajos, no todo es optimismo al final. Esos bajones provocaban que yo no quisiera levantarme de la cama, ni ir a rehabilitación, ni recibir visitas, ni quería salir con amigos. Pero después me di cuenta que si uno no sale del bajón, se muere no más, se va haciendo daño a uno mismo y puede terminar muriendo en una cama.

Me mentalicé que hay que salir adelante como sea. Porque yo, por ejemplo no puedo caminar, pero en el resto de las actividades soy igual que una persona normal.

Christopher junto a su madre.

 

En la actualidad ¿has logrado ser independiente en tus actividades?

He tratado de ser lo más independiente posible, tengo mi silla eléctrica, aunque todavía me cuesta manejarla, porque la lesión medular es muy alta.

¿Qué tipo de tratamientos has recibido y donde los haz realizado?

He recibido y desarrollado tratamientos de rehabilitación en muchos lugares, para mejorar diversas afecciones, ya que el accidente me dejó varias secuelas. La rehabilitación ha sido para mejorar la parte física, los mareos, el control de tronco y del piso pélvico.

¿Cómo se inicia el entrenamiento en Natación paraolímpica?

Durante las visitas a centros de rehabilitación, conocí a la profesora de natación paraolímpica Nobuko Yakokawa, y ella me invitó a participar del deporte.

Al principio yo no creí que yo pudiera nadar, porque anteriormente una vez fui a una piscina y tuve una mala experiencia, dado que me ayudaron a ingresar a la piscina, pero después me tuvieron que sacar, o de lo contrario me iba a ahogar. Pero al final, por lo tanto que me invitaron a participar de natación paraolímpica, decidí ir.

¿Qué sentiste en las sesiones de natación?

Al ir me di cuenta de que podía nadar, es un poco distinto a la natación que practican las otras personas. Con este deporte, uno logra estar en la piscina sin ayuda y participar en las competencias deportivas, incluso he conocido nadadores con lesiones más altas que la mía, o personas que no tienen sus brazos, y aun así participan, eso quiere decir que sí es posible.

¿Cómo se inicia el camino a las competencias paraolímpicas?

Primero fui a rehabilitación en piscina y después me integré a natación, y este deporte apoya harto a la rehabilitación, porque mejora el control de tronco, el movimiento de los brazos, y también es entretenido.

Cuando ingresé a natación, quedaban 4 meses para una competición, entonces me orientaron que me pusiera “a punto”, y entrenara mucho. Así que yo entrenaba dos o tres veces por semana, tres horas al día. Llegaba de los primeros y me iba de los últimos. Porque no quería tan solo ir a participar al campeonato, sino que la idea era tratar de ganar algo.

Christopher durante un día de entrenamiento.

 

Mi profesora me motivaba harto y me entregaba refuerzos positivos. A veces yo andaba lento, pero ella me animaba constantemente.

Además, vi que dentro del grupo de nadadores, había un joven que tenía una lesión un poco menos grave que la mía, y nadaba bien. Y también en Instituto de Rehabilitación Teletón hay nadadores con lesiones medulares. Entonces así uno se da cuenta que sí se puede.

¿Cuál es tu percepción ahora respecto de tu condición actual?

Uno viendo a otras personas en la misma situación de uno, se da cuenta que se pueden hacer muchas actividades. Hay personas con tetraplejia que hacen Rugby, algunos juegan Basquetball, hacen atletismo. O también, logran trasladarse rápido entre su silla de ruedas al automóvil, logran manejar, tienen hijos, o sea tienen una vida normal o lo que es más normal de lo que uno pudo creer que pudo haber sido.

Uno puede, si uno se lo propone así. Esto igual tiene altos y bajos, de repente igual me dan bajones y no quiero salir de la cama, pero es ahí cuando me trato de dar cuenta que no puede ser así. Y trato que sean más días buenos que días malos. Porque igual uno se siente frustrado de como era antes a como es ahora.

He tenido el apoyo de mi madre, de mis hermanos, de mi polola, de mi familia. Y eso ayuda bastante al proceso de la recuperación. Hay que salir adelante, la vida continua.

Mi profesora también me apoyó. Ella es japonesa, y me decía que los japoneses entrenan más, llegan antes a los entrenamientos, son metódicos, puntuales, por lo cual el logro no va por el talento, sino que va por el esfuerzo. Por eso ella confiaba en mí, porque yo cumplía con los entrenamientos. Yo igual lo hacía porque quedaba poco tiempo, había competidores que llevaban años entrenando, entonces yo por lo menos tenía que dar la pelea.

¿Sientes que ha ocurrido un cambio interior en ti?

Bueno si, después de la lesión, uno cambia harto.

Uno antes piensa que nunca le va a pasar nada, pero después se da cuenta que eso no es así, que nadie está libre de esto. Yo me puse más calmado, uno ve la vida de otra manera, es más empático, se pone en el lugar de otras personas. Cuando uno está sano, poco se pone en el lugar de las personas con discapacidad. Pero uno se da cuenta que ellos igual necesitan ayuda, necesitan que la gente los entienda, que les dé prioridad para tomar un ascensor, cosas tan básicas como esa, o que les ayuden a avanzar cuando están complicados para transitar en la calle. Entonces esto me ha ayudado a ser más calmado, metódico y esforzado.

También comencé a hacer deporte, lo que me ayudó a ser más metódico y esforzado, también sirve como distracción, para fortalecerse físicamente, y te permite conocer otras personas y realidades. Es muy buena la natación, más que en el agua uno se siente como liberado, porque afuera con la silla de ruedas uno tiene hartas barreras, pero en el agua puedes andar por todos lados libremente.

El agua ayuda más que todo a que los músculos se fortalezcan, y esas mejorías son más evidentes cuando uno sale del agua, porque las transferencias te cuestan menos, te puedes levantar más rápido, te puedes pasar de la cama a la silla sin tabla de transferencia, te puedes pasar a un automóvil fácilmente porque ya tienes más fuerza.

También ayuda en lo mental, porque uno se abre, y no se cierra, ya no se piensa tanto en el accidente, comienza a sentir que puede hacer muchas más cosas, te sirve para relajarte, y para entretenerte también, porque con los chiquillos lo pasamos bien. Por lo tanto, te sirve tanto física como mentalmente, yo creo que como a cualquier deportista.

¿Cuál fue el resultado de tu entrenamiento en natación paraolímpica?

Participé en el campeonato paraolímpico nacional, que se realizó en noviembre del año pasado (*2017), en Santiago, me fue bien, mejor de lo que pensaba. Participé en 4 categorías y en todas obtuve medalla de oro, que fueron: 50 metros libres, 50 metros espalda, 100 metros libres, 100 metros espalda.

Christopher luciendo sus medallas.

 

Sentía nerviosismo, porque era el primer campeonato en que participaba. Incluso en la primera carrera, tuve una mala salida, porque no sabía cuándo iba a partir. Me sentí satisfecho con los resultados, y con eso a uno le dan más ganas de seguir. Y ahí me di cuenta de que todo el entrenamiento valió la pena.

Mi profesora estaba contenta, al principio ella me decía que participara en una prueba o en dos, pero no más, y yo le decía que yo podía participar en tres y hasta en cuatro, y ella me decía que no porque podía estar muy cansado, pero yo le dije que no importa, que si por ultimo en la pista siento que no puedo me salgo no más.

Uno se mentaliza como para tratar de hacerlas todas y al final las hice todas, pero uno termina muy cansado. Sin embargo, uno queda contento, con esfuerzo y con harta mente se pueden ganar muchas cosas.

¿Cómo fue el proceso de ir mejorando la resistencia al ejercicio, al principio te cansabas mucho?

Al principio nadaba media hora, y tenía que estar las otras dos horas descansando. De a poco uno va tomando más ritmo, uno se va volviendo más rápido, más resistente. Hasta que después uno entrena tres horas, y uno siente que es poco.

Es positivo porque una persona que usa silla de ruedas tiene una circulación sanguínea más disminuida, y eso lo puedes mejorar con el deporte.

Al principio comentaste que el equipo médico te explicó que algunas cosas no las ibas a poder realizar, sin embargo, ahora lo logras ¿qué nos puedes contar de eso?

Ahora puedo andar en la silla de ruedas eléctrica en la calle y en sectores planos en una silla manual, de manera autónoma, puedo realizar mis trámites. Puedo pasar de la silla a un automóvil casi sin ninguna ayuda. Puedo hacer las transferencias desde la silla de ruedas a la cama y viceversa, sin usar una tabla de transferencia.

Yo soy tetrapléjico porque mi lesión actualmente está diagnosticada como C7, y logro cosas que los parapléjicos pueden hacer. Aún tengo limitaciones, por ejemplo no puedo apretar bien la mano, me complica para tomar las cosas.

Creo que mis avances han sido netamente esfuerzo, y los kinesiólogos que me apoyaron en mi rehabilitación también sumaron bastante, porque ellos me hicieron entender que no hay límites, que al final los límites se los pone uno no más.

Ellos me hacían distintos tipos de ejercicios, que al principio no resultaban, pero después, con el pasar del tiempo, uno entiende que si se pueden hacer. Uno puede hacer más cosas de las que uno al principio cree que podrá hacer. Es lo mismo que me decía mi profesora de natación, que no hay límites, que uno puede hacer.

Si uno quiere hacer cualquier tipo de deporte, ir a la montaña, conducir un automóvil, todos los logros dependen del esfuerzo, con sus respectivas ayudas técnicas.

En tus proyecciones deportivas ¿qué metas tienes actualmente?

En diciembre de 2017 me retiré, para operarme de la columna vertebral en enero de 2018, entonces me tomé un receso y después en marzo quiero retomar, y también me gustaría volver a trabajar.

Quiero que la natación sea una actividad extra al trabajo, porque me ayuda bastante, me gustaría seguir mejorando, en los posible seguir ganado logros, he conocido personas que compiten internacionalmente, y yo ojalá algún día competir afuera del país.

Uno entrena para ganar experiencias.

¿En que trabajas?

Yo soy ingeniero civil metalúrgico y trabajé en el norte del país, en SCM El Abra, una empresa minera.

Las personas que trabajan en la empresa, se han portado bien conmigo, lo cual no siempre ocurre con las personas con discapacidad en otras empresas. Me han apoyado en todos los sentidos, me dan ánimo para recuperarme.

Cuando yo les comunique que sí habría posibilidad de retornar, ellos me dijeron que me apoyarían, eso se verá con el tiempo y según lo que digan los médicos y como me sienta para volver o no a trabajar.

A raíz de esto uno le toma cariño y compromiso a la empresa, a las personas que trabajan ahí, porque ellos son la empresa. Es bonito que tus compañeros, que las personas con quienes uno trabajaba al lado de ellos te apoyen, que te estén esperando, y dan ganas de volver a trabajar en una empresa así.

“Es bonito que tus compañeros, que las personas con quienes uno trabajaba al lado de ellos te apoyen, que te estén esperando, y dan ganas de volver a trabajar en una empresa así.”

 

¿Cómo fue el proceso de la Cirugía en tu columna vertebral?

Hace unos años se realizó una cirugía en Polonia a Darek Fidyka, que consistió en tomar una muestra de células madre del bulbo olfatorio, reproducirlas y después cortar un nervio de la pierna, y con ese tejido conectar la zona de la médula que le faltaba, para formar una especie de puente y cubrirlo con células madre para que todo eso trate de conectar, ya que en el caso de él le faltaba una zona producto de una herida.

Fue un procedimiento totalmente experimental.

A tres años de la cirugía, él aún se traslada en silla de ruedas, pero se puede parar con ayuda técnica, puede andar con carro de asistencia, según el reportaje, él logró mejorar su sensibilidad, control de esfínter, mejoró su nivel de independencia.

Al leer ese reportaje, creí que se iba a esperar a que existiera más evidencia científica para volver a realizar esa cirugía; también leí acerca de electro-estimulación en ratones y que esa técnica se ha aplicado muy poco en personas, o un caso de nano-tecnología en que se realizó un puente eléctrico entre las fibras nerviosas, también en ratones.

Y bueno, cuando se conversa con personas que llevan 20 años con la lesión, ellos cuentan que cuando recién tuvieron la lesión, a ellos se les decía que no se preocuparan porque en 5 años más iba a aparecer un avance en la ciencia que les permitiera avanzar, pero ya llevan 20 años y no ha aparecido nada.

Entonces uno tiene que ser realista, y reconocer que es cierto que se han realizado procedimientos experimentales en ratones, pero no se sabe en cuanto tiempo más se podrá realizar exitosamente en personas.

Entonces cuando leí ese reportaje sobre la cirugía de Darek Fidyka, recordé esas experiencias.

De todas maneras, investigue y leí acerca de un reportaje realizado en una clínica de Santiago, que un médico ubicaba células madre en la columna vertebral y los pacientes tenían algunos avances en sus funciones. Lo visite y él me dijo que existía la posibilidad de que yo podía mejorar la prensión de la mano, el control de esfínter, un mayor control de tronco. En el peor de los casos, iba a mantener todas las funciones que podía realizar en ese momento.

Me realizaron algunos exámenes y se obtuvo que cumplía con varias condiciones físicas como para someterme a una cirugía similar a la de Darek Fidyka, y se propuso cortar un nervio de la pierna y tomar una muestra de células madres de la zona de la cadera para ubicar en la zona de la lesión medular. No se tomó la muestra del bulbo olfatorio porque se pierde el olfato del bulbo que se retira.

Las células madre fueron multiplicadas. Posteriormente, el trozo de nervio fue ubicado en la zona de la lesión y fue revestido por un coagulo de células madre.

El médico me dijo que yo debía tener paciencia, porque los resultados demoran en aparecer. Como referencia, en la evolución del paciente polaco, tres meses posteriores a la operación aparecieron los primeros avances.

Es importante también saber que la recuperación de la médula es más lenta que la recuperación de otros órganos, como por ejemplo de un hueso.

Al menos estoy tranquilo, porque quedé igual que antes de la cirugía, y estoy intentando lograr nuevos movimientos, me estoy esforzando.

Hay varias personas que también tienen una lesión medular, y me han preguntado acerca de los resultados de la cirugía. Lo preferible es esperar para ver los resultados y yo se los podré comunicar, para saber si conviene invertir dinero en esta cirugía.

En este momento hay que esperar la labor que puedan realizar las células madre, y las mejorías que puedan aparecer, en cuento al área sensorial y de movimiento.

¿Qué mensaje le darías a las personas que han presentado una lesión medular?

A uno lamentablemente le pasa esto, pero por algo uno queda vivo, algunas personas creyentes dicen “por algo Dios te dejó acá”. Uno está vivo y ya quedó en esta situación.

Uno no puede caminar, pero es normal en el resto de las cosas. Uno tiene permitido tener tiempos de bajones, es normal, yo he tenido muchos, pero creo que hay que salir adelante.

Si tú te quedas en la casa, acostado, deprimido, el único que se hace daño es uno. Aparte de estar dañando a la familia. Porque yo creo que a nadie le gusta que su hijo, su esposo, su señora, este deprimido acostado en una cama.

Hay que buscar las ayudas técnicas que permitan poder realizar más actividades, hay fundaciones, instituciones, que se dedican a eso. Existen ayudas, pero hay que salir a buscarlas, no van a llegar a la casa.

Uno vive en la esperanza de que va a surgir una cura que lo va a hacer caminar. Pero uno tiene que ser realista en ese sentido y saber vivir en la condición que a uno le tocó.

La vida es de uno, entonces uno tiene que salir a luchar. Uno puede tener hijos, viajar, hacer deportes en general, trabajar. También es bueno nutrirse con historias de personas que también han tenido lesiones medulares.

Luchar por ti, por tu familia y por tu futura familia también.

Christopher, REEM/Nemugun Kine te felicita por tus logros deportivos, por tu ímpetu para levantarte y esforzarte por las metas que te propones a diario, que también nos inspira para seguir adelante en nuestras proyecciones como equipo. Muchas gracias por compartirnos tu experiencia.