Noticias - 21 Diciembre 2016
Reflexión sobre el autocuidado físico en la práctica de arte marcial

El principio de defensa es análogo al auto-cuidado físico (prevención de lesiones) durante la práctica de Arte Marcial.

Por: Pamela Ling Campos Rojas, kinesióloga.

 

El Arte Marcial en sí, es concebido por la unión entre su filosofía y sus movimientos físicos de defensa y ataque característicos.

Históricamente, el Arte Marcial se originó como un arma de guerra, para atacar (conquistar nuevos territorios) o defender (proteger a la propia comunidad de ataques de dominio territorial).

Existen diversos tipos de Artes Marciales, y cada una tiene su propia filosofía, la cual le da sentido a la práctica física y mental.

Por ejemplo, la filosofía del guerrero expresa por una parte que se debe tener honor y lealtad por la familia, su pueblo, sus compañeros de guerra; y por otra parte, que se debe esforzar para lograr el perfeccionamiento de sus técnicas de combate, lo que significa realizar los movimientos físicos de estrategia basándose en el cuidado de sí mismo (autocuidado físico) y de los demás, de manera eficaz, eficiente y segura.

Destaco que actualmente, la guerra está obsoleta. Y los practicantes de Arte Marcial enseñan y aprenden que la paz es fundamental en el mundo y en el interior de cada persona. Se sigue enseñando de generación en generación porque se rescatan sus valores: disciplina, respeto, esfuerzo constante, humildad.

Por lo tanto, se tiene que el Arte Marcial puede ser estudiado desde diversos puntos de vista: su historia, su filosofía, sus principios de estrategias físicas, sus valores, entre otros.

Respecto a su forma física, en base a la experiencia personal desarrollada en nuestro país, las Artes Marciales son enseñadas con el objetivo de que el discípulo aprenda a defenderse y a contraatacar, manteniendo el principio de que la paz es lo más importante, por lo tanto los conflictos se deben evitar lo más posible.

Entonces, se supone que cuando un practicante de Arte Marcial ejecuta su defensa y contraataque, debe ser capaz de anular el ataque del adversario y además controlar la situación. Y es aquí donde se originan algunas preguntas ¿Es posible que un practicante de arte marcial, mientras desarrolla los movimientos físicos (ya sea en una situación de defensa real o de entrenamiento) se lesione a sí mismo? De ser que sí sea posible, ¿si una técnica de combate no cumple con los principios de autocuidado físico, es entonces compatible con su principio de “defensa”, si no es capaz de cuidar la integridad de su propio cuerpo?

Explicado de manera práctica, por ejemplo, si un joven de 20 años de edad practica un Arte Marcial en Chile, y se lesiona una rodilla producto de una técnica mal desarrollada, que no cumple con los fundamentos de un movimiento eficaz, eficiente y seguro; entonces no se cumple con el principio de auto-defensa. En este ejemplo, la impartición de conocimiento sobre el arte marcial ¿es justa, beneficiosa, consecuente?

Para responder a estas preguntas es que expongo el estudio del Arte Marcial desde el punto de vista de Kinesiología. Dado que el estudio del movimiento humano contempla el conocimiento acerca del cuerpo humano: anatomía, fisiología, patología, biomecánica, análisis del movimiento, evaluación e intervención física en contexto de eficacia, eficiencia y seguridad.

A modo personal, creo que las personas que se dedican a impartir el Arte Marcial en Chile, tienen el deber de estudiar a profundidad el componente físico (cuerpo humano), el funcionamiento de sus sistemas, la prevención de lesiones (músculo-esqueléticas principalmente) de sus discípulos, eliminar la posibilidad de deserción por lesión física asociada a la práctica, resguardar la respuesta física ante un accidente (por ejemplo: problemas cardiacos, fractura, lesión de meniscos por rebote en lugar no apropiado ni preparación física previa adecuada, lesión muscular por sobre-exigencia física).

También creo que la Ley de Artes Marciales en Chile, debe aumentar el resguardo de la práctica del Arte Marcial en nuestro país, considerando el auto-cuidado físico, mediante la corroboración de los conocimientos en el área física de sus impartidores (no solamente un certificado de un curso de primeros auxilios), o bien, exigir el trabajo conjunto permanente con un/a Kinesiólogo/a en el lugar de práctica, que generar un análisis permanente de los movimientos.

De esta manera, se puede cumplir con “consecuencia” entre la práctica del Arte Marcial y sus principios de defensa y ataque.

Se comprende que el Arte Marcial tiene sus mayores exponentes en el oriente del mundo, y que el conocimiento oriental se ha traspasado por muchas personas, lugares y tiempo, hasta llegar a Chile. Sin embargo, creo que no se debe transar con el principio ético de “no maleficiencia”. Por lo tanto, el Arte Marcial “debe” desarrollarse en un contexto de seguridad.

Es un campo laboral de Kinesiología interesante y justificado.