Noticias - 20 Junio 2016
“En salud estamos al debe en la rehabilitación para las personas ciegas”

Un poco más del 20 por ciento de la población chilena tiene algún tipo de discapacidad. Aún no está claro cuál es la proporción de personas ciegas. Incluso, muy pocos profesionales de la salud están capacitados para rehabilitar a quienes perdieron la visión. Al respecto, REEM conversó con la Viviana Estrada, kinesióloga, magíster en Gerontología Social y académica de la Universidad de Talca. Una de las pocas profesionales en la región el Maule que se ha dedicado a la atención de ciegos.

Por: Mónica Suárez, periodista.

Fotografía: Constanza Pastene.
Unidad de Paciente Crítico del Hospital Sótero del Río de Santiago, una de las primeras unidades en incluir un kinesiólogo de manera permanente.

 

No existen estadísticas respecto a la cantidad de personas ciegas. Usted ha dedicado gran parte de su carrera a la rehabilitación de esta población. ¿Qué tan común es esta realidad en la región del Maule?

En relación a las estadísticas nos estamos informando por la Segunda Encuesta Nacional de la Discapacidad. Todavía no nos especifican cuál es la cantidad de personas ciegas en el Maule pero hay dos datos importantes: la discapacidad visual está asociada al envejecimiento y a la diabetes. Desde allí podemos empezar a deducir que los problemas visuales constituyen un problema de salud pública. Por otro lado, la Encuesta sí refiere que el 72,7 por ciento de las causas de discapacidad en Chile están asociadas a problemas visuales. Cuando se ven esos datos, es preocupante por el impacto funcional que tiene la pérfida de la visión.

Llama la atención que, nuevamente entra a colación los hábitos alimenticios y la diabetes.

Tenemos que preocuparnos como sociedad. No solo el sistema sino la educación en general debe preocuparse de cómo estamos viviendo y cómo estamos haciendo un trabajo de promoción y prevención para, valga la redundancia, evitar una ceguera evitable por diabetes. Por otra parte, en el caso de los adultos mayores, hay una patología que se llama degeneración macular asociada a la edad y hay una alta probabilidad de que esto se instale como una condición fisiológica, pero puede verse desde antes. Una de las causas de morbi- mortalidad de la población mayor son las caídas, tienen un gran impacto en la funcionalidad y, muchas veces, después de una caída, de una fractura, el sistema se pregunta cómo ve el paciente. Eso nos tiene que llevar a reflexionar porque es muy importante la educación y la sensibilización sobre este tema.

¿Cuáles son las señales de alerta que un paciente debe tener en cuenta para evitar perder la visión?

Está establecido hacerse exámenes de fondo de ojo pero, junto con eso, debe haber una conciencia del cuidado de la salud, asociada a la alimentación y el ejercicio. En el caso del adulto uno se pregunta cómo hacemos la educación para la salud, qué estrategias estamos ocupando para que exista un real cuidado de la población que tiene diabetes. Tenemos un desafío permanente en trabajar estos temas con el otro. Cuando se trabaja con una comunidad es muy importante el diagnóstico participativo, conocer fortalezas y habilidades personales para generar cambio de hábitos. No nos sirve hacer charlas permanentemente si no vemos cómo lo hacemos en acción y con seguimiento.

Siempre se ha hablado respecto a la necesidad de erradicar la discriminación a personas en situación de discapacidad. ¿Por qué se da la apatía y rechazo?

La gente a veces no sabe cómo comportarse con una persona en situación de discapacidad. Parece que hemos perdido la capacidad de poner atención en el otro, independiente de ser experto en el tema o no, es estar dispuesto. En el caso de los ciegos, la gente no sabe cómo enfrentarlos.

La visión es extraordinariamente valorada porque permite anticipar situaciones y tener un control del medio. Entonces, el vidente cuando se enfrenta a una persona ciega no sabe cómo convivir o preguntarle y pasa de la extrema preocupación a la indiferencia. Estamos muy en deuda en relación a ello. La educación es el camino, la visibilización. Los medios de comunicación tienen un rol importante en visibilizar la discapacidad.

Hay estereotipos relacionados con la discapacidad visual como: eres ciego y eres sordo y por eso la gente tiende a hablarles fuerte. O también se piensa que también tiene una discapacidad intelectual asociada. Hay que derribar mitos, hay que educar, ver de qué manera la inclusión ayuda a la dinámica social.

Si nos encontramos con una persona ciega en la calle, ¿cómo deberíamos abordara? ¿Cuál sería la actitud adecuada?

Lo correcto sería acercarse, tocarle suavemente el brazo y preguntarle si necesita ayuda para, por ejemplo, cruzar la calle. Muy probablemente, la persona ciega diga que sí. Lo que el vidente debe hacer es pedirle que lo tome del brazo, pero del lado contrario al que la persona lleva el bastón. Nunca levantar el bastón porque es la conexión con el medio físico. Por último, la persona ciega siempre va un paso más atrás del vidente, de tal manera de ir protegido.

Pasemos a los términos del lenguaje. Cuál es la manera adecuada para referirnos a una persona en situación de discapacidad.

En el caso de los ciegos, lo correcto es, precisamente, llamarlos ciegos. No son “invidentes” o “no vidente”. Son “ciegos”. Como en todo, depende del tono en que se diga. Deberíamos sacar definitivamente del vocabulario la palabra minusválido porque significa “menos válido” o “con menos valor”. “Inválido” o “enfermo” tampoco deben usarse.

¿De qué manera debe realizarse la rehabilitación en los ciegos?

En la rehabilitación para las personas ciegas en salud estamos al debe, se requieren profesionales que se especialicen en enseñar las técnicas de orientación, movilidad y actividades básicas de la vida diaria.

La rehabilitación es un proceso largo que incluye la intervención de diversos profesionales. El psicólogo, por ejemplo, es muy significativo en este proceso porque perder la visión es un duelo importante. Desde el punto de vista físico, emocional y social, las personas necesitan mantener su autonomía y su independencia y para ello deben usar el bastón blanco.

Tenemos que formar kinesiólogos y terapeutas ocupacionales como instructores en orientación y movilidad y abordar las necesidades de la población ciega en todas sus dimensiones, es decir, la rehabilitación nos se hace dentro del box sino en el espacio donde el paciente vive. Cuando uno rehabilita, promueve la participación social y ello constituye un factor protector fundamental de la salud de las personas en general. La misma Encuesta (Nacional de la Discapacidad) dice que el 61,3 por ciento de la población en situación de discapacidad en general no participa socialmente, entonces no estamos hablando de inclusión.

Usted decía que está al debe esta atención. Eso implica entonces que en los Cesfam y hospitales no saben cómo rehabilitar.

Nosotros en la Universidad de Talca hacemos rehabilitación, enseñando orientación y movilidad. No conozco otros programas de la región. En la Universidad lo hacemos con un grupo de personas ciegas con quienes trabajarnos desde el 2009.

Además, en el mes de febrero formamos kinesiólogos en rehabilitación. Junto con eso, dentro de nuestra línea de desarrollo de trabajo comunitario, tenemos la necesidad de trabajar con los equipos de atención primaria, sensibilizar a los equipos para el abordaje y trato de personas ciegas.

Con la Segunda Encuesta Nacional de la Discapacidad, el gobierno busca obtener datos para un plan o Ley de Inclusión. Usted que ha trabajado en el tema, ¿cuáles deberían ser los principales aportes de esta normativa?

Primero debe pensarse en la diferencia entre inclusión e integración. La inclusión es un término muy amplio, hay una gran responsabilidad de todos los ámbitos de la sociedad. Es una sociedad donde quepamos todos y todas sin dificultad. En ese contexto y hablando de discapacidad, es necesario todavía trabajar duro en educación, sensibilización, accesibilidad, igualdad de género, acceso laboral, acceso a la educación. El trabajo es arduo. Conclusión: hay que seguir trabajando y visibilizando positivamente la discapacidad.

Educación y trabajo mencionaba usted. De hecho la misma Encuesta Nacional de la Discapacidad indica que son aspectos a los que muy pocas personas en situación de discapacidad pueden acceder. ¿Qué mejoraría este panorama?

Creo que el tener conciencia y dar las oportunidades. La encuesta Casen del 2011 dice que solo el 14,7 por ciento de los jóvenes acceden a la educación superior y solo un poco más del 2 por ciento se gradúan. Si uno analiza los datos, uno se da cuenta de que la dicacidad en nuestra sociedad está asociada la vulnerabilidad social. La última encuesta incluye que el mayor número de población está en los quintiles más bajos con niveles de educación bajos. Tenemos la convención del a ONU que dice que un propósito es que los discapacitados entren en igualdad de condiciones en una sociedad, por lo tanto, uno esperaría que la educación superior tenga mayores planes inclusivos en todo el país.