Noticias - 6 Junio 2016
“El Modelo Función-Disfunción está preparado para enfrentar los desafíos de los nuevos tiempos”

Lea la segunda parte de la entrevista al Doctor Hernán Maureira, autor del Modelo Función-Disfunción.

Por: Mauricio Flores, kinesiólogo.

Fotografía: Mauricio Flores.
Hernán Maureira es doctor en Ciencias de la Actividad Física y la Salud, autor del Modelo Función Disfunción y académico de la Universidad Católica del Maule.

 

Cambiemos un poco de tema y vámonos a la formación de kinesiólogos. Centrémonos en el pregrado. Usted destaca la importancia de lograr competencias y no solo conocimientos en la formación del kinesiólogo. ¿Cómo el FDMH aporta en esta dirección?

La modificación curricular de nuestra escuela (Universidad Católica del Maule) fue una modificación radical de la comprensión del kinesiólogo a partir del modelo Función-Disfunción.

No habría existido un proceso de innovación curricular como el que enfrentó esta escuela si no hubiésemos tenido una comprensión de lo que nosotros aspiramos para el kinesiólogo del país. Se confabularon estas dos visiones: una necesidad urgente de avanzar en la formación del kinesiólogo y esa propuesta (el modelo FDMH) que captura de alguna manera estos desafíos.

Por esto es una innovación y no una actualización, adecuación curricular o puesta al día. Eso se hizo a través del modelo. Pero, la aplicación de este modelo no permite que no sea basado en competencias porque establece distintos niveles de comprensión del movimiento y, por tanto, diferentes formas de enfrentar jerarquizadamente y complejamente técnicas y métodos adecuados.

Precisamente, la universidad daba un paso hacia el énfasis en competencias y afortunadamente me tocó a mí dirigir ese proceso, que es el que predomina en las universidades el día de hoy. Además, es un proceso exigible en la época moderna para dar cuenta de las competencias y capacidades que un sujeto tiene para ser responsable para con la sociedad y de qué manera va a contribuir.

La gracia de un modelo o paradigma es que sea un marco de referencia de interpretación de una realidad, pero, a medida que uno va intentando aplicarlo, se van construyendo nuevas redes, nuevos conceptos y epistemologías. Hasta el momento cada vez nos damos más cuenta que ha sido lo más pertinente (aplicar este modelo).

Ud. destaca la importancia de la formación científica entendida como la “búsqueda de comprender el fenómeno del movimiento humano” del kinesiólogo y no solo la práctica, es decir, “aquello que funciona sin saber porqué”. ¿Por qué cree que es necesario y cómo puede lograrse, principalmente pensando en la formación de pregrado?

Esa comprensión nace de cuando se planteó la licenciatura. Implicaba ser autónomo para gobernar su propio destino en el desarrollo de su profesión. En esta línea, nosotros propusimos, en base a nuestra aspiración, que una vía para alcanzar ese desarrollo es en base a la investigación, por lo tanto, la creación del conocimiento propio respecto de nuestra disciplina.

Eso garantiza la licenciatura, una formación básica y científica de un objeto de estudio claro: Movimiento Humano, en las áreas que le son pertinentes: biomecánica, fisiología, neurofisiología, que toman este constructo y que nosotros decimos que está en condiciones de participar en investigación y formarse en niveles de mayor complejidad como magister y doctorado con el fin de conseguir desarrollo de la disciplina y a la ciencia.

Con esto estamos diciendo que los únicos responsables del éxito o el fracaso de la Kinesiología, somos nosotros mismos, no vendrá de otros. Para hacernos responsables de eso tenemos que formarnos, por ende, investigar y crear conocimiento.

Una forma de contribuir es este modelo, probablemente en algún momento vendrá otro y esta quedará en el baúl de los recuerdos, pero mientras no aparezca, nos da sentido a nuestro desarrollo. Y eso es lo que las ciencias buscan, tener sentido para algo, que permitan estudiar un fenómeno.

Así como algunos abogan por la autonomía profesional desde el punto de vista del diagnostico, yo abogo por la autonomía desde el desarrollo de nuestra propia ciencia, de la autónoma científica. Si nosotros no investigamos sobre nuestro quehacer, difícilmente nadie más lo va a hacer.

Si no justificamos nuestros procedimientos, no generamos trabajos colaborativos con otras áreas, difícilmente vamos a tener una visión de integrativa ni de discutir con otros profesionales de salud temas de tanto interés vital como es el movimiento.

¿Cuál es su opinión de que existan centros de formación técnica que dan la carrera de Kinesiología sin dar licenciatura?

Para que eso ocurra, es porque hay kinesiólogos que lo avalan. De hecho, las iniciativas que, de alguna manera, se han instalado en nuestro medio nacional son avaladas por kinesiólogos, por profesionales kinesiólogos.

Como en toda profesión, el individualismo prima sobre los intereses colectivos y en este mundo actual eso predomina. Así que, en ese sentido, deben haber personas que probablemente ven en eso un desarrollo. No creo que lo hagan en virtud de pensar en el desarrollo y en el beneficio de la sociedad, sino que lo hacen por el desarrollo que eso podría significar para ellos.

Creo que es volver atrás. Si uno avala iniciativas de ese tipo, es volver justamente a los que superamos. Nuestra profesión ha tenido desarrollos que vienen desde más de 100 años, pero ya pasamos por eso. Entonces volver atrás es casi incomprensible.

Ud. expone que la Kinesiología ha sido históricamente un “consumidor” de conocimiento de diversos campos, tanto de ciencias duras como blandas, a nivel micro y macro ¿cuál es la importancia de la interdisciplinariedad para el kinesiólogo? ¿Es un “mal necesario” o una oportunidad para el grupo profesional?

Yo creo que es LA oportunidad que tenemos. En el sentido de que solo nos validamos como profesionales en la medida en que somos capaces de interactuar y aportarles a otros nuestra propia visión.

En caso contrario dejamos de hacerlo. Y no va a hacer la primera ni la última vez que desaparezcan profesiones. Pero ¿cuándo se hace necesario un profesional para la sociedad? Cuando colabora con otros y aporta. Por lo tanto, si no tenemos desarrollo de nuestro quehacer, avalamos nuestro propósito y lo fundamentamos, difícilmente seremos necesarios y vendrán otros a ocupar ese nicho.

De hecho, los kinesiólogos hemos perdido nichos, probablemente porque para muchos les es cómodo quedarse en este modelo restringido solo en la salud, porque a lo mejor tiene un reconocimiento social que hace que es mejor visto cuando ya deberíamos estar peleando por ejercer nuestra labor en los colegios.

El gobierno y el Ministerio de Educación ya declararon inclusividad. Pero alguien debe estar capacitado para atender esas necesidades, y ¿quién lo va a hacer si nosotros no proponemos una estrategia formativa al respecto? Si no logramos esto, difícilmente seremos necesarios y la fragmentación que se genera con las superespecializaciones lo único que hacen es desagregar conocimiento. Dado que no hay un profesional tan preparado que pueda tratar todo, no existe otra forma que no sea interdisciplinaria.

En unos diez años más necesariamente vamos a tener que estar hablando con ingenieros en los espacios de salud, donde el tema sea el exoesqueleto, los cambios de prótesis, la robótica, es decir, ese es el mundo del futuro, y en este contexto no solo hay que tener conocimientos sobre la salud, sino también sobre los impactos económicos, sociales, informáticos, cibernéticos y otras tantos más.

Ud. ha generado distintas instancias de colaboración interdisciplinaria, ¿puede contarnos sobre algunas de estas colaboraciones?

He tenido la posibilidad de trabajar en varias instancias colaborativamente. El trabajo colaborativo implica tener la capacidad de usar un lenguaje para que el otro lo entienda y, al mismo tiempo, adquirir parte del lenguaje del otro para que este otro te pueda entender.

Esto quiere decir que si yo quiero trabajar con un ingeniero tendré que tener un lenguaje común que utilice el para que nos entendamos. Esto no es tan difícil, pero requiere de esfuerzos mutuos, de aprender un lenguaje que es ajeno y de compartir el propio a su vez, en búsqueda de que haya comunicación.

Yo creo que esa es la gran gracia del trabajo colaborativo porque las ideas solo se logran comprender en conjunto cuando ambas partes tienen una información que les es común.

Los ejemplos que puedo compartir son con el ámbito de la Ingeniería: Mecánica, Industrial, Informática, Civil, algunos físicos, biólogos, y cuando uno trabaja en esos equipos, por lo menos en mi experiencia personal, es que es puro enriquecimiento, pura ganancia, ya sea por aprendizaje o porque uno se da cuenta que cada profesional cuando tiene claramente establecido cuál es su rol, su objeto de estudio puede mirar exactamente el mismo fenómeno, pero de perspectivas completamente distintas que uno no tiene y ahí cobra sentido el trabajo colaborativo.

Lo anterior han sido experiencias fuera de esta universidad. Afortunadamente, aquí en la UCM estamos logrando, después de 5 años de trabajo sistemático, resultados concretos con gente que mira este laboratorio (Laboratorio de Biomecánica) como una oportunidad de desarrollo para ellos también, sin ser kinesiólogos. Tenemos un colega ingeniero que va a presentar su trabajo en este laboratorio en una propuesta de Corfo.

Hemos hecho proyectos tecnológicos en conjunto con varias ingenierías, pero creo que más importante que destacar el producto tecnológico en sí, es el hecho de que este laboratorio tiene la particularidad de que ha logrado aportes en varias líneas.

La biomecánica es la física aplicada a sistemas biológicos. Puede pasar desde la medición de esos sistemas hasta la interpretación de estos resultados. En la medición hay electrónica, eléctrica, digitalización, software, análogo/digital, hay comprensión de fenómenos que vienen de otros ámbitos y que nosotros los capturamos. Y la interpretación ha sido nuestra, desde la Kinesiología para entender el control motor, función de procesos vitales como posición bípeda, caminar, correr, saltar que tienen comprensiones más biológicas.

Tenemos muchos trabajos aquí, ya sea el desarrollo de un software para el análisis electromiográfico, desarrollo de un software que ya estamos usando para el análisis de difusión del estabilograma, software análisis de entropía aproximada, es decir, matemática no lineal en series fisiológicas.

Tenemos un software de barreras de corte llamado Kinematic System que sirve para medir intervalos de tiempo o salto, un acelerómetro que mide posición angular, velocidad y aceleraciones de extremidades superiores e inferiores en mesa de cuádriceps adaptado, con un software propio adaptado para nuestras necesidades, desarrollo de software en base a teoría de juegos, es decir, aplicaciones de distinto ámbito. Aquí se mueven 5 profesionales de distintos ámbitos que desarrollan sus actividades aquí, sumado a los licenciados y magister, profesores de educación física.

¿Cómo ve a la investigación en el área de la Kinesiología hoy en día? ¿Cómo cree que se podría mejorar la realidad investigativa del kinesiólogo a nivel regional y nacional?

La verdad es que no sé cómo se puede mejorar, pero sí creo que solo puede cambiar en la medida en que haya gente formada para eso. Después de casi 20 años recién estamos viendo el gran impacto que causó esta escuela en Chile y América Latina en transformar un curriculum de pregrado a nivel de licenciatura.

Eso permitió que kinesiólogos pudieran ser aceptados en programas de magister o doctorado, en caso contrario, nunca habría sucedido. Entonces, si queremos cambiar los impactos en investigación, tendrá que haber más gente formada o gente que se dedique a investigar en clínica, pero en las cosas que nos interesan resaltar como kinesiólogos, para contribuir a la sociedad.

Por lo tanto, mientras más formación de grado y posgrado exista, más posibilidades de realizar investigación y de acercarnos a los problemas que la realidad y la sociedad enfrenta con una propuesta más auténtica, pero sin confundir que muchas investigaciones kinesiológicas son en ámbitos subsidiarios de la Kinesiología, no para la Kinesiología en sí. Es decir, si yo quiero estudiar ámbitos de neurociencia podré contribuir a la Kinesiología de forma paliativa, pero no es un problema real del kinesiólogo, el problema real del kinesiólogo puede ser el control motor en la aplicación de eso en un ámbito. Por lo tanto, hay ciencia básica y más aplicada. Sin embargo, a mayor formación, mayor posibilidad de éxito y eso es ineludible.

Respecto de la situación de la investigación hoy, y contrario a lo que uno podría pensar, pareciera ser que en los últimos tiempos hemos desarrollado menos investigación respecto de 10 años atrás, a pesar de que éramos menos. Es posible que se deba a una cuestión de números. Si antes había 50 kinesiólogos preparados para hacer investigación también habían 500 kinesiólogos en el país, ahora puede haber el doble haciendo investigación, pero hay 5000, entonces el número puede ser engañoso.

Ahora bien, tenemos un problema serio: la investigación está capturada por las necesidades del país y estas están en otros ámbitos. Dado que somos un país en vías de desarrollo, tenemos problemas en energía, en educación, en cáncer, en otros ámbitos de la salud y nos cuesta traspasar la barrera de las necesidades urgentes.

Yo creo que el problema de la longevidad y la movilidad es un problema urgente, porque también puede ser mirado desde el punto de vista del costo energético, como muy bien lo hicieron kinesiólogos del país cuando presentaron la propuesta del programa IRA y ERA. El fundamento nació de la necesidad de un mejor uso de los recursos. Sería muy rescatable conocer el camino que hizo Pedro Mancilla cuando defendió y propuso los programas IRA y ERA que son tan fundamentales como los programas de nutrición infantil propuesta por Coanil en su momento.

Entonces, yo creo que tenemos que ser capaces de proponer dilemas en este momento. Un ejemplo es que hace poco se abrió la posibilidad de concursar para líneas de investigación y desarrollo en envejecimiento en el adulto mayor. Esto demuestra que la longevidad no solo pasa a ser una aspiración sino también un dilema y ahí tenemos que estar. Pero si no estamos preparados, difícil.

¿Qué tan importante es aspirar a lograr institutos o centros de investigación en Kinesiología?

Cuando uno propone el desarrollo de una estructura administrativa es porque tiene una aspiración de una organización que avala una cierta idea. Yo hace un tiempo, cuando estuve en dirección central (en la universidad) propuse que la universidad se debía estructurar en lo que refiere a investigación o ciencia desde lo básico a lo más complejo, en el sentido de formar grupos, núcleos, unidades, facultades, centros, institutos.

En la medida en que se van adquiriendo complejidades, las organizaciones deben adaptarse a estas complejidades. Si en el país ya era inaudito que existiera una escuela (de Kinesiología) con laboratorios adscritos a su propia área, imagínate lo inaudito que sería que tuviera a su cargo centros de investigación o institutos.

Si nosotros hemos ido desarrollando lentamente una idea de una comprensión de una unidad como un todo, quizás podría ser pertinente formar un centro y este, posteriormente avanzar hacia un instituto.

¿Cuál es la diferencia entre un instituto y una facultad? Los institutos tienen como misión el estudio y la investigación, su objeto no es la formación. Por lo que su organización tiene que ver con eso: buscar los recursos para realizar los estudios o investigaciones que sean necesarios.

En cambio aquí (en la universidad) tenemos una comprensión más academicista o docente, por la naturaleza de nuestra institución. La pregunta es: ¿hay institutos en nuestra universidad? Porque si los hay, debieran ser por excelencia centros de investigación y de estudio.

En la medida en que tengamos desarrollo científico complejo será pertinente plantearse el desarrollo de estructuras que sean adecuadas para ese desarrollo. Y eso es una aspiración. Así como es una aspiración que esta universidad reconozca que hemos desarrollado una línea de pensamiento que al mismo tiempo nos exige tener autonomía administrativa, si nosotros decimos el día de mañana que tenemos un desarrollo científico de formación del más alto nivel , como es una línea de doctorado, entonces la institución, al menos nos debería reconocer como un estatus disciplinar autónomo, y como tal, a lo menos debiésemos tener la posibilidad de tener una facultad, un centro, un instituto. Y no me refiero a “o” sino que todos ellos, en la medida en que tengamos un desarrollo disciplinar reflejado en un doctorado. En caso contrario, no lo entendería.

Los doctorados solo son pertinentes en la medida que tienen autonomía de pensamiento y si existe esta autonomía de pensamiento y de formación científica, entonces es porque hay un objeto de estudio claramente identificado, y si es así, por qué no puede existir una facultad, un centro de estudio o un instituto.

Por último, ¿cuáles son los principales desafíos que se encuentran derechamente instalados o que se avecinan próximamente para la profesión del kinesiólogo y qué tan preparado ve al gremio para estos desafíos presentes y futuros?

Yo creo que la revolución tecnológica está llegando de a poco pero el impacto que va a tener en la asistencia en salud va a ser enorme.

Los exoesqueletos que hacíamos hace 10 años no tiene nada ver con los actuales, los tutores externos ya se están dejando de usar, los injertos ya están haciéndose con tejidos artificiales, las expectativas de vida están pasando los 75-80 años.

El dilema social que se nos viene encima tiene que ver con la incorporación de la tecnología en salud y de que todos los profesionales en salud tendremos que cambiar nuestra visión respecto de los dilemas actuales y los que requieren cuidados de otras características.

La implantación de microchip para la instalación de marcapasos ya se está dando, la órtesis o prótesis mioeléctricas es algo que está a la vuelta de la esquina. Este mundo tiene que ver con problemas complejos que solo se podrán resolver eficientemente con un enfoque colaborativo y el Modelo Función-Disfunción está preparado para enfrentar los desafíos de los nuevos tiempos.

El conocimiento en si mismo ha cambiado, hoy en día toda la información está disponible, entonces ¿qué enseñamos? Tiene que ver con las experiencias, con la práctica de esa información o construir conocimiento de modo sistemático, con la aplicabilidad. El otro día leía que los niños hoy tienen más capacidad de poder relacionar información diversa pero tienen menos capacidad de atención. Si tienen 10 fuentes de información se agotan más rápido, en cambio en mis tiempos podíamos estar 3 horas sentados pero escuchando a un solo tipo, eso cambio.

Entonces, ¿cuál es el propósito? ¿Qué podemos enseñar? ¿Qué es útil enseñar? Experiencias amalgamadas por muchos años de ciertos procesos que no se sustentan por si solos.

El libro por sí ya no es una fuente de conocimiento, es un acceso que puede darse por vía electrónica y que todos pueden tenerlo al instante, por lo que no es eso. Son competencias, adecuaciones, procedimientos, experiencias, porque eso no está. Y la investigación es una experiencia vivida, no es algo teórico. Al mirar eso en la perspectiva del tiempo, en esta escuela se han gestado grandes hitos: se gestó la licenciatura, que no fue menor, se gestó el magister, el hito de ser la primera escuela que se atrevió a ser acreditada, la innovación curricular bajo un modelo propio, la acreditación de magister científico por 7 años y tendremos, quizás, el desarrollo de un postítulo de disfunción de ventilatoria. ¿Dónde está el libro que dice que teníamos que hacer todo esto? No hay ninguno, hemos ido construyendo camino.

La oportunidad que REEM me da de expresar mis sentimientos de mayor convicción están plasmados en este documento, que uno aspira a que se transforme en un motivo de reflexión. Va ser tanto suyo como mío en la medida en que se comparta. Si alguien tiene algo mejor que el Modelo Función-Disfunción del Movimiento Humano, propóngalo, y si no, a lo menos respételo, porque en el país de los ciegos el rey es tuerto.

Lo peor que uno puede encontrar es que los kinesiólogos tendemos a no reconocer a nuestros pares y eso es el peor karma que tenemos, parece ser que el fruto del individualismo está interiorizado en nuestra forma de ser y no reconocemos en los otros ciertas características de agradecimiento profesional.

Yo creo que nuestra unidad ha jugado un rol muy protagónico en la Kinesiología del país y no sé porqué no se destaca. Ahora, tampoco quiero que se destaque en todo Chile, pero a lo menos internamente se respete, y si no, que propongan una cosa distinta, que sea mejor. Es la única forma en la que vamos a crecer, solo eso nos va a dar autonomía y solo en ese momento, tendremos responsabilidad real a nivel social.